
En serio, ¿cuántas veces escuchamos esta frase: "Hemos colocado a un consultor en una misión", o peor aún, "Hay que colocar a este consultor rápidamente"? ¿Colocar? ¿Como un objeto? ¿Como una pieza que se mueve en un tablero de ajedrez sin preguntarse mucho?
Esta palabra molesta. Dice mucho sobre la forma en que algunos ven el oficio. Un consultor no es algo que se "coloca" para llenar un espacio. Es un profesional que inicia un proyecto, que se compromete, que aporta una experiencia y que, a veces, transforma totalmente la dinámica de un equipo. Decir que se "coloca" un consultor es negar todo eso.
Entonces, por supuesto, algunos dirán que es solo una palabra, un hábito del lenguaje. Pero las palabras dan forma a las mentalidades. Una ESN que habla de consultores como elementos que se "colocan" envía un mensaje, incluso inconscientemente. Un mensaje que dice: "Lo que importa es llenar las misiones, sin importar lo demás."
Podemos hacerlo mejor. Debemos hacerlo mejor. Decir que un consultor "inicia un proyecto", que "se une a un equipo", que "asume una misión", no es solo una cuestión de vocabulario. Es reconocer que tiene un rol activo, que está en el centro del juego y no solo es un número que se mueve.
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